Sumario: Corresponsabilidad parental, custodia compartida, tenencia, custodia.

SantiagoEn la legislación actual, lamentablemente, hemos sido testigos como litigantes, de las contradicciones conceptuales que existen en materia de menores. Se ha malgastado el tan mencionado principio del “Interés superior del niño(a)” en situaciones que se derivan de la separación de sus padres. Este siempre es el argumento más utilizado en juzgados y tribunales y paradójicamente los últimos en ser escuchados son los niños, niñas y adolescentes, a los que se vulneran sus derechos por encontrarse envueltos en cuestiones de adultos. En estos casos, día tras día vemos como de forma  errónea los jueces resuelven en función de los derechos y obligaciones de los padres y se olvidan de que los derechos son de los hijos y las obligaciones de los progenitores.

 Para la administración de justicia, todo lo referente a niñez se reduce a “alimentos”, mientras que temas de suma importancia como la corresponsabilidad parental consagrada en la Constitución[1] es relegada y tratada como tema irrelevante. Esto explica por ejemplo, que un juicio de pensiones alimenticias se resuelva en un par de semanas por seguir un trámite sumario, mientras que juicios de regímenes de visitas se ventilen en meses y en algunos casos hasta años por tratarse de un procedimiento ordinario. Según la Ley Fundamental las responsabilidades de los padres son en igual proporción; Sin embargo, en la realidad vemos que la pensión alimenticia se atribuye en función de los ingresos únicamente del padre que no tiene la custodia. Conocemos por ejemplo casos de pensiones adicionales (abril/septiembre) en que el obligado tiene que pagar otra pensión de igual cuantía, aún si este no recibe esta cantidad como remuneración, o recibe mucho menos. La diferencia es radical, tanto que el incumplimiento de las pensiones se deriva fácilmente en apremio personal efectivo, en cuanto que el incumplimiento del régimen de visitas no pasa de un llamado de atención del juez al padre obstructor, a pesar de que la ley también sanciona con apremio esta conducta.

 En nuestro país, la corresponsabilidad parental ha tenido un desarrollo legislativo inadecuado, la ley describe como “tenencia” (término que bien puede ser utilizado para objetos) para referirse a la custodia de los hijos, misma que de manera inexplicable jurídicamente, mantiene una preferencia hacia la madre con respecto de los hijos menores de 12 años (con esto no defendemos la idea de que los hijos dejen a sus madres para criarse con sus padres, como mal podría interpretarse, sino que defendemos la idea de que independientemente del progenitor que se aparte de casa, los dos deben seguir conviviendo con su hijo(a) en igual proporción) . Existe pues el mal llamado régimen de visitas que en la práctica convierte al menor en rehén de uno de los progenitores, mientras se lo obliga a conformarse solo a las visitas del otro, visitas que para agravar más el problema pueden ser obstruidas sin un efectivo control. Como dicen unos apreciados colegas: el sistema crea “hijos huérfanos de padres vivos” puesto que rompe este vínculo afectivo que evidentemente afecta el desarrollo personal de los menores.

Esta problemática social que se ha traducido en una deficiente protección integral de hijos de padres separados o divorciados, solo puede entenderse desde el génesis de un modelo tradicional caduco que considera prejuicios históricos para llegar a la justicia: “Hay que castigar al padre irresponsable en el bolsillo y en el corazón para que aprenda”, cuando en derecho no se puede generalizar pues, así como existen malos padres también los hay responsables, así como madres virtuosas, también obstructoras y es obligación del estado administrar justicia sin dogmas ni estereotipos sino en función de las realidades singulares de cada caso, velando por los intereses del menor, que según estudios científicos[1] se ha demostrado categóricamente que en la mayoría de casos es tener la oportunidad de crecer y disfrutar de los dos padres y sus familias ampliadas, esto es, una custodia física conjunta de ambos progenitores.

Mientras vemos que otros países en la región y el mundo, con el fin de mejorar significativamente los procesos judiciales donde están en riesgo derechos inalienables de los menores, van incorporando de a poco a sus respectivas legislaciones la custodia conjunta como respuesta a la coparentalidad o corresponsabilidad parental, que no es otra cosa que un acuerdo proporcional de cuidado de los hijos, cuyo objetivo primordial es que estos sigan manteniendo un contacto asiduo con ambos progenitores y sus familias y así se vaya dejando de lado el modelo tradicional monoparental que tanto daño hace a los hijos y sus padres que no tienen su custodia; En el Ecuador no se cumple por falencias en la ley de la materia y también por desinterés de legisladores, jueces y abogados respecto a esta realidad tan marginada. Empero, hasta donde tenemos conocimiento existen propuestas de reformas legislativas por parte de colectivos sociales que de a poco van ganando espacios y tienen la esperanza de ser escuchados.

En este sentido es justo reconocer el trabajo de organizaciones como COPARENTALIDAD ECUADOR-PRIMERO SOMOS PADRES[2], Comunidad sin ánimo de lucro, dedicada a que los niños crezcan libres y amados por su padre, madre y familias ampliadas, no sexista, sino incluyente y participativa que trabajan en el desarrollo de iniciativas de apoyo y amparo a los hijos en un ámbito muy concreto, el rescate de los vínculos parentales, los que se ven obstruidos de alguna manera en los procesos de separación o divorcio.

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Si usted apreciado lector está pasando por una situación similar, tenga la certeza que cada vez son más los padres y madres que están dispuestos y organizados a fin de exigir que el sistema judicial en esta materia proteja efectivamente el interés superior de niñas, niños y adolescentes en estos casos. Ya que como dice mi apreciado amigo Santiago Villarreal: “El objetivo que nos une está orientado a que si los padres se separan, los hijos no deben ser jamás separados del amor y cuidado de éstos por conflictos de adultos. Padre y madre lo seguirán siendo siempre, con todos los derechos y obligaciones que ello conlleva”.

[1] Artículos: 69 numerales 1, 4,5 y 83 numeral 16 de la Constitución de la República del Ecuador.[2]En: http://jmaguilar.com/blog/wordpress/la-alternancia-residencia-afecta-ninos-custodia-compartidaia/ fecha de consulta: 05 abril 2015.[3] http://pornuestroshijosecuador.org/; E-mail: info@pornuestroshijosecuador.org twitter: @coparental_ec; Telf: 0982428668 Quito – Ecuador.

Fuente: Revista gremial TROECOSUR
Ab. SANTIAGO GIRÓN REA.
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